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Campos de Luz

2011.03.18 / 2011.06.19
Kunstmuseum Bern, Suiza


2010.09.04 / 2010.11.15
Canal Señal 3 La Victoria, Santiago, Chile

dislocacion.cl

El arte "fuera de lugar"

Sergio Rojas


La obra de Juan Castillo, "Campo de Luz", se inscribe en un itinerario de producción e investigación que este artista desarrolla desde hace varios años, tanto en Chile como en el extrajero. Se trata de una reflexión desde el arte contemporáneo hacia los modos en que las personas construyen su propia cotidianeidad, en la que se cruzan ciertos hábitos heredados y los relatos que constituyen su imaginario.

"Campo de Luz" se articula a patir de un documental en el que un emigrante, cuyo rostro comparece en primer plano, relata su sentimiento de no pertenencia al lugar en donde vive. Esta circunstancia de extranjería se propone como una clave de interpretación del concepto de "Dislocación", es decir, el documental señala el sentido de un fuera de lugar que alude implícitamente al nombre del proyecto general en el cual se inscribe esta obra de Juan Castillo. Ésta consiste fudamentalmente en dos acciones. Primera. Un camión que proyecta en su parte trasera el documental, se dirige a distintos sectores de la ciudadde Santiago. El registro de esta acción se transmite por Señal 3 de la población La Victoria, invitando a ver en ese mismo canal los debates que se realizarán en torno a "Dislocación". Segunda. Se intervienen las dependencias de Señal 3 como "campo de luz", invitando a los vecinos a escribir sus ideas.

¿Cuál es la relación que se ha generado entre los pobladores de la población La Victoria y este espacio de Señal 3 que durante un mes ha devenido un lugar de "arte contemporáneo"? ¿Se trata acaso del cruce fortuito entre el arte contemporáneo y un barrio cuyos habitantes están más bien animados por el deseo de "salir de aquí", como habría mostrado la investigación realizada por el artista Juan Castillo en su obra Geometría y Misterio del barrio, expuesta en Galería Metropolitana el año 2001? En este trabajo, Castillo convivió durante meses con los pobladores, preguntándoles por sus sueños. El resultado fue, entre otras cosas, un cuestionamiento al prejuicio de que las personas tienden a "encontrarse" en la simpleza de la existencia cotidiana. ¿Es el arte una salida falsa para los vecinos que esperan ingresar a lo contemporáneo, o acaso una entrada falsa para los visitantes curiosos que esperan cruzar el margen hacia una supuesta "periferia" en donde las cosas son "de otro modo"?

Castillo entrevista a pobladores de La Victoria, pidiéndoles que den su propia visión acerca del proyecto "Dislocación". En estas conversaciones con el artista, las personas mayores asocian la palabra con el golpe militar de 1973, es decir, leen a su manera –desde una memoria involuntaria del "desalojo"- la violencia contenida en la palabra. Los más jóvenes, los adolescentes, entregan en cambio una versión positiva, les parece, por ejemplo, que se trata de un proyecto "dislocado" respecto a las organizaciones existentes en sus barrios.

En estos proyectos no se trata sólo de producir o de recuperar un "espacio alternativo" para la realización y exhibición de arte, sino de intentar restituir críticamente la relación con la exclusión misma. Reconocemos en "Campo de Luz" una alteración de los códigos o esquemas reconocidos de legitimación del arte. En cierto sentido el coeficiente crítico de estas propuestas depende de un supuesto "afuera", respecto al cual se ensaya la recuperación reflexiva de cierto "borde".

En la actualidad, respecto a ciertas prácticas del arte contemporáneo, el concepto de circulación ha comenzado a desplazar al de inscripción (en el mismo sentido en que la gestión del curador ha ido desplazando políticamente al trabajo del historiador). Los espacios y circuitos "independientes" de exhibición contribuyen a destacar precisamente el fenómeno de la circulación en el arte, y en ese sentido dialogan con los problemas de la estética contemporánea. En el tiempo de la globalización, en el que la "dislocación" pareciera ser la regla, el arte que se pretende así mismo como crítico será algo cada vez más difícil. Esto debido no sólo a la poderosa emergencia del fenómeno de la circulación de los bienes culturales, sino también a un comportamiento fuertemente asociado a aquella: el consumo. ¿Cómo resistir la disponibilidad "democrática" del consumo que pone todo "fuera de lugar"? ¿De qué manera reflexionar críticamente los márgenes, sin caer en la representación de la periferia, que ofrece el "otro lado" del margen para su consumo simbólico por el Centro ávido de "experiencias"? Nuestra hipótesis consiste en proponer un desplazamiento desde el énfasis en el contenido del arte –inherente al estatuto de la obra y a su relación con el espectador- hacia la cotidiana realidad de las relaciones entre las personas. Es lo que se ha denominado "arte relacional", concepto que, por cierto, en su corta historia no ha tenido un sentido unívoco.

El arte relacional implica, en esta perspectiva, una resistencia crítica a las utopías "integradoras" de la globalización. En efecto, el modelo de la comunidad globalizada a partir de la "conectividad total" se imagina sobre la base de comprender las relaciones humanas ante todo como relaciones de comunicación, en que lo fundamental consiste más bien en aquellas dosis de información que fluyen a través de las personas conectadas a los terminales de las redes. En la actualidad los individuos hiper-conectados operan como puntos estáticos en el flujo general de la información, como si aquella disponibilidad absoluta de la red inscribiera al sujeto en una permanente ubicuidad. Por el contrario, las prácticas del arte relacional generan comunidades en tiempo real, en que el soporte de la relación entre las personas está también internamente afectado de contingencia.

El arte relacional ensaya la recuperación del carácter contingente de la relación misma y de la temporalidad que es propia del encuentro empírico entre los individuos. Se trata de aquellos proyectos artísticos que consisten en producir relaciones mediante un programa de actividades y procedimientos y que, por lo tanto, incorporan la temporalidad a su propia naturaleza interna. En "Campo de Luz" artistas y pobladores que han sido invitados a discutir el tema de "Dislocación", abordan los temas que les interesan sin una pauta de diálogo preestablecida. En este contexto se presentó un joven artista de la población La Victoria con un proyecto de arte que dialogaba con la propuesta de Castillo. En otra oprtunidad, un grupo de vecinos pidió permiso para celebrar un cumpleaños en el lugar de la Instalación, en Señal 3. "Esta iniciativa de los pobladores –señala el artista- fue uno de los momentos más notables que acontecieron durante el proyecto".